Resumen: Los ecosistemas acuáticos continentales son particularmente vulnerables a las invasiones biológicas. Muchas de las especies autóctonas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción debido a los impactos que provocan las especies invasoras, a la degradación y fragmentación de los sistemas fluviales y a la sobreexplotación de los recursos hídricos. Los peces invasores compiten por el espacio y el alimento, depredan a otras especies, se hibridan con los autóctonos e introducen parásitos y enfermedades, provocando extinciones, pérdidas genéticas y alterando los ecosistemas acuáticos. La mayoría de estas introducciones ilegales se realizaron en el siglo XX y se produjeron con el fin de promover la pesca deportiva. Actualmente, la labor de la legislación es prohibir la posesión, transporte y comercio de ejemplares vivos de especies exóticas invasoras y regular su proliferación mediante acciones de control y erradicación. Entre las técnicas que se emplean para controlar este problema, destacan el uso de la rotenona, la pesca eléctrica o el uso de redes.