Resumen: Los comportamientos agresivos en gatos forman parte de su sistema de comunicación social como una respuesta de conducta natural. La pelea suele ser el último recurso ya que, previamente, se comunican a través de una amplia gama de posturas corporales y expresiones faciales que permiten identificar gran parte de los conflictos. Los problemas de agresividad que surgen en el ámbito doméstico son frecuentes entre gatos cuando conviven en el mismo domicilio. La agresividad felina dirigida hacia personas, aunque menos frecuente que la que tiene lugar intraespecie, puede tener consecuencias devastadoras. Esto se debe a las lesiones físicas que pueden producir, el miedo que va a provocar en el receptor de la agresión e incluso la posibilidad de transmisión de enfermedades. Entre las causas más comunes de la agresividad de los gatos hacia personas se incluyen el miedo, la ansiedad, la frustración o la redirección del instinto predatorio. El objetivo de este trabajo es realizar una revisión bibliográfica sobre la agresividad felina dirigida hacia personas, utilizando como referencia un caso clínico real, para posteriormente elaborar una hoja de recomendaciones con el fin de prevenir la aparición de episodios agresivos en el entorno. Del estudio realizado se destaca que las respuestas de estrés y/o miedo del gato ante un estímulo pueden provocar agresividad defensiva. Las reacciones negativas de la víctima ante la agresividad pueden provocar futuros ataques. Será necesario introducir medidas de prevención específicas para favorecer el enriquecimiento ambiental, reducir el estrés, prevenir conductas agresivas y garantizar el bienestar y la salud del gato.