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<dc:dc xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:invenio="http://invenio-software.org/elements/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc.xsd"><dc:identifier>doi:10.1016/j.gastrohep.2018.10.006</dc:identifier><dc:language>spa</dc:language><dc:creator>Llorente Barrio, M.</dc:creator><dc:creator>García López, S.</dc:creator><dc:creator>Gilaberte Calzada, Y.</dc:creator><dc:creator>Monzón Báez, R.M.</dc:creator><dc:creator>Casas Deza, D.</dc:creator><dc:creator>Lamuela Calvo, L.J.</dc:creator><dc:title>Pioderma gangrenoso bilateral asociado a colitis ulcerosa y proctocolectomía restauradora</dc:title><dc:identifier>ART-2019-109090</dc:identifier><dc:description>La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se relaciona con un amplio espectro de manifestaciones extra-intestinales. Entre ellas, las afecciones dermatológicas -como el eritema nudoso (EN), las aftas orales o el pioderma gangrenoso (PG)- son las segundas en frecuencia.
El PG es una dermatosis neutrofílica que ocurre en aproximadamente un 1% de los pacientes con EII, siendo más frecuente en mujeres que en varones1. Recientes estudios apuntan a una mayor incidencia del PG en pacientes con colitis ulcerosa (CU) que con enfermedad de Crohn (EC), y en prácticamente la totalidad de los casos publicados existe o ha existido afectación cólica1. El PG puede ocurrir antes, después o de manera simultánea al diagnóstico de la EII, y parece no estar relacionado con su curso y gravedad2. Se caracteriza por la aparición de una o varias pústulas en la piel que rápidamente evolucionan a una úlcera muy dolorosa, a veces de gran tamaño, de fondo exudativo, con un borde de crecimiento violáceo perilesional sobreelevado. El estudio anatomopatológico no es específico, pero permite excluir otras causas potenciales de ulceración, como las infecciones o la isquemia crónica. Su tratamiento incluye medidas locales, como el desbridamiento del tejido necrótico y los antibióticos tópicos y, en la mayoría de los casos, es necesario el tratamiento sistémico con corticoides (prednisona 1-1, 5 mg/kg/día o equivalente). En los casos refractarios —hasta un 50% en algunas series— se emplean inmunosupresores como los inhibidores de la calcineurina o los anti-TNF alfa...</dc:description><dc:date>2019</dc:date><dc:source>http://zaguan.unizar.es/record/86130</dc:source><dc:doi>10.1016/j.gastrohep.2018.10.006</dc:doi><dc:identifier>http://zaguan.unizar.es/record/86130</dc:identifier><dc:identifier>oai:zaguan.unizar.es:86130</dc:identifier><dc:identifier.citation>Gastroenterologia y Hepatologia 41, 7 (2019), 441-442</dc:identifier.citation><dc:rights>by-nc-nd</dc:rights><dc:rights>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/</dc:rights><dc:rights>info:eu-repo/semantics/openAccess</dc:rights></dc:dc>

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