Resumen: El paciente diagnosticado con enfermedad oncológica terminal se enfrenta a múltiples incógnitas que generan sufrimiento espiritual como consecuencia del miedo a la muerte y fin de su biografía. La espiritualidad es una dimensión inherente de la persona que aspira al sentido, a la integridad y a la plenitud, cuestionándose la existencia de Ser. El acompañamiento espiritual desde una dimensión humana integral de compasión, hospitalidad y presencia, nos permite establecer un clima de serenidad y confianza para ayudar a abordar preguntas traducidas como necesidades espirituales. Tratando así de aliviar el sufrimiento espiritual para mejorar la calidad de vida y o asegurar una muerte digna. Desde enfermería comunitaria integrada en un equipo multidisciplinar de cuidados paliativos, proponemos poner en marcha un programa de salud dirigido a la formación de voluntariado como apoyo en el acompañamiento espiritual domiciliario a paciente oncológico en la fase final de la vida.