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<dc:dc xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:invenio="http://invenio-software.org/elements/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc.xsd"><dc:identifier>doi:10.1016/j.nrl.2017.09.007</dc:identifier><dc:language>spa</dc:language><dc:creator>Madurga Revilla, P.</dc:creator><dc:creator>López Pisón, J.</dc:creator><dc:creator>Samper Villagrasa, P.</dc:creator><dc:creator>García Íñiguez, J.P.</dc:creator><dc:creator>Garcés Gómez, R.</dc:creator><dc:creator>Domínguez Cajal, M.</dc:creator><dc:creator>Gil Hernández, I.</dc:creator><dc:title>Patología neurológica en una unidad de cuidados intensivos pediátricos de tercer nivel. Evolución funcional. Nuestra experiencia</dc:title><dc:identifier>ART-2020-119158</dc:identifier><dc:description>Introducción
La enfermedad neurológica representa una parte importante en las unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) y es causa de morbimortalidad. El objetivo de este trabajo es analizar la evolución funcional del niño crítico con enfermedad neurológica.
Material y método
Estudio retrospectivo descriptivo, de niños con enfermedad neurológica ingresados en una UCIP durante 3 años (2012-2014), valorando pronóstico vital y funcional, al alta y al año del ingreso, según las Categorías de estado general y cerebral pediátrico (CEGP-CECP) y la Escala de estado funcional (FSS). Los resultados se comparan con nuestros datos previos (años 1990-1999) y con los del estudio multicéntrico internacional PANGEA.
Resultados
Se estudió a 266 niños. La mortalidad fue del 3%, sin que los modelos PRISM-II y PIM2 muestren capacidad predictiva. La salud funcional refleja empeoramiento clínicamente significativo al alta de UCIP, en el 30% según CEGP, en el 15% según CECP y en el 5% según FSS. Transcurrido un año, la funcionalidad mejora según CEGP-CECP, pero no según FSS. Los niños sin enfermedad neurológica de base presentan afectación funcional en mayor porcentaje, que se mantiene en el tiempo. Comparada con nuestros datos previos, la mortalidad global y neurocrítica disminuye (5, 60 vs. 2, 1%; p = 0, 0003 y 8, 44 vs. 2, 63%; p = 0, 0014, respectivamente). En relación con el estudio multicéntrico PANGEA, tanto la mortalidad como el empeoramiento funcional cerebral del niño neurocrítico son menores en el estudio actual (1, 05 vs. 13, 32%; p &lt; 0, 0001 y 10, 47 vs. 23, 79%; p &lt; 0, 0001, respectivamente).
Conclusiones
Alrededor de un tercio de los niños críticos muestran enfermedad neurológica. Un porcentaje importante, sobre todo de niños sin enfermedad neurológica basal, presenta repercusión funcional clínicamente significativa al alta de UCIP y transcurrido un año. La repercusión en el pronóstico funcional del niño crítico apoya la importancia de la neuromonitorización y neuroprotección, medidas necesarias para mejorar la asistencia del niño crítico y la valoración evolutiva de la salud funcional.</dc:description><dc:date>2020</dc:date><dc:source>http://zaguan.unizar.es/record/95362</dc:source><dc:doi>10.1016/j.nrl.2017.09.007</dc:doi><dc:identifier>http://zaguan.unizar.es/record/95362</dc:identifier><dc:identifier>oai:zaguan.unizar.es:95362</dc:identifier><dc:identifier.citation>NEUROLOGIA 35, 6 (2020), 381-394</dc:identifier.citation><dc:rights>by-nc-nd</dc:rights><dc:rights>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/</dc:rights><dc:rights>info:eu-repo/semantics/openAccess</dc:rights></dc:dc>

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