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TAZ-TFG-2020-4043
Cálculo de la huella ecológica de la ciudad de Zaragoza de los años 2017 y 2018; evaluación, interpretación y comparación de resultados
Resumen: El ser humano siempre ha necesitado explotar la naturaleza y sus recursos para mantener su estilo de vida, sin embargo, el desarrollo de nuestra especie requiere de una cantidad de recursos cada vez mayor, y se han superado a nivel global los límites de la resiliencia de la naturaleza. Dada la alarmante situación, ha de cuantificarse el impacto medioambiental humano en el planeta y la forma de disminuirlo. La huella ecológica es un indicador de sostenibilidad para este fin, ya que determina el área de tierra o agua bioproductivos utilizados para generar los recursos y absorber los residuos producidos por la población. Estos espacios bioproductivos son las tierras de cultivos, de pastos, de construcción, bosques, ecosistemas marinos, y tierras de la energía o tierras de bosque destinadas a la absorción de dióxido de carbono. En este Trabajo de Fin de Grado se calcula la huella ecológica de la ciudad de Zaragoza para los años 2017 y 2018. El método de cálculo no ha sido generalizado, en este proyecto se utiliza una combinación del “método compuesto” y el “método basado en componentes”. La estimación se basa en los anteriores cálculos de la huella ecológica de Zaragoza, para conferirle comparabilidad, por tanto, la metodología y aproximaciones son las mismas. La huella ecológica consta de cinco componentes: alimentación, bienes de consumo, vivienda, servicios y movilidad y transporte. Cada una tiene una huella ecológica por tipo de tierra, la suma de todas ellas, dividida por la población, será la huella ecológica de la componente. Se calcula con productividades locales y mundiales, para obtener la huella a ambos niveles. Para saber si el modo de vida de la población es sostenible, se compara el resultado con la capacidad de carga, que es la capacidad de la naturaleza para producir los recursos y absorber emisiones de carbono. Como resultado del cálculo, la huella ecológica en 2017 es de 4,97 ha/cap locales y 4,77 hag/cap globales, y en 2018 de 4,72 ha/cap locales y 4,26 hag/cap mundiales. La biocapacidad del planeta es de 1,7 hag/cap, por lo que el déficit ecológico es de 3,07 hectáreas por persona en 2017 y de 2,56 en 2018. Mediante el estudio histórico, se aprecia que en la huella de 2017 se produce un pico, lo cual se debe al elevado consumo de gas natural recogido en el boletín oficial para tal año, que presenta una errata y todavía no se encuentra actualizado. En 2018 se vuelve a la tendencia, y aumenta respecto a 2016 con la mejora de la situación económica, ya que la huella ecológica se relaciona con los indicadores socioeconómicos. Se aprecia para ambos años que los consumos no sufren un gran aumento, lo cual podría indicar que la sociedad comienza a tener mayor conciencia medioambiental. Sin embargo, el déficit ecológico es todavía muy alto, por lo que se debe no solo concienciar a la sociedad, sino que también han de proponerse medidas políticas estrictas a favor de una vida más ecológica.