Resumen: La España moderna vivió un proceso de expansión conventual, particularmente activo entre mediados del XVI y del XVII, que alcanza su cénit a finales del XVIII, cuando se cuentan 3260 conventos, masculinos y femeninos (Atienza López 2009, 53). Una buena parte de los mismos se ubicaban en las áreas urbanas, pero se fundaron tantos que una proporción muy alta de la población tenía uno relativamente cerca de su domicilio (Atienza López 2008; Martínez Ruiz, 2004). Aun siendo fundamentalmente un fenómeno urbano, no están ausentes del mundo rural, donde contribuyeron a cubrir las carencias de servicios religiosos que no podían atender
las parroquias. La localización de los conventos respondió a la política de expansión diseñada por las órdenes, pero también obedeció a las solicitudes que les llegaban para fundar desde distintos ámbitos, como podía ser el clero o las autoridades locales (...) Idioma: Español Año: 2020 Publicado en: Rehalda 33 (2020), 51-62 ISSN: 1699-6747 Originalmente disponible en: Texto completo de la revista