Resumen: En la alimentación intervienen un conjunto de procesos complejos que permiten al organismo mantener el suministro energético necesario. Todo ello está controlado por mecanismos reguladores de la ingesta y el gasto energético. El comienzo de la ingesta comienza o, bien por deseo o, por necesidad fisiológica y están implicadas diferentes moléculas y rutas. Unas, las orexígenas, generan hambre y otras, las anorexígenas, señalan la finalización de la ingesta. Estas moléculas están reguladas por el hipotálamo y se secretan por la presencia de alimentos en el estómago o por señales del estado metabólico del organismo. Al comer se generan diferentes tipos de señales: estímulos cognitivos, donde entran en juego los sentidos y el placer; las señales preabsortivas, que son aquellas que se generan en el estómago; y las postabsortivas, cuando los nutrientes pasan al torrente sanguíneo, generando señales de saciedad. Además de estas señales, los nutrientes producen saciedad dependiendo de su naturaleza bioquímica, siendo unos más saciantes que otros. El acto de comer no solo comienza por una necesidad fisiológica, sino también participan aquellos factores no fisiológicos que nos producen apetito. La regulación de la ingesta y la saciedad actualmente está siendo muy estudiada debido a que la obesidad, por su estrecha vinculación con las principales causas de morbimortalidad, se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial. La relación obesidad-resistencia insulínica-diabetes mellitus-hipertensión arterial adquiere cada día mayor importancia, por el papel cada vez más relevante de la obesidad en el desarrollo de cada una de ellas. Por todo ello en este trabajo de fin de grado se han estudiado los mecanismos que regulan este complejo proceso.