Resumen: La complejidad del castigo viene determinada por la educación que van recibiendo los niños a lo largo de su vida: la educación en responsabilidad, en autonomía, la disciplina impuesta, la autoridad ejercida y los valores de respeto por la norma y por los demás. El castigo es necesario si queremos mantener una sana convivencia en sociedad, haciendo cumplir las normas establecidas. Pero no vale cualquier castigo. Hay diferentes tipos de castigos que, además, traen una serie de consecuencias, positivas o negativas, que debemos conocer con anterioridad para planear el castigo más apropiado a cada conducta indeseada, siempre intentando respetar la dignidad del niño sin imponerle castigos que puedan ser humillantes ni aquellos que supongan un maltrato físico o psicológico.