Resumen: La evolución de la mujer en el mercado laboral ha sido muy significativa desde los años 80, con un incremento de la población activa femenina y una tendencia ascendente desde entonces. La mayor presencia de las mujeres en el mercado laboral no ha afectado de la misma manera a todos los grupos de mujeres, ni la evolución ha sido igualitaria para todas. Existen peculiaridades como la edad, el nivel de estudios o la situación familiar que influyen en esta desigual evolución. Con el análisis de las medidas de fomento para la incorporación de la mujer al mercado laboral y la Agenda 2030, se pretende aumentar su participación y reducir las diferencias de salarios e ingresos. La población femenina destaca por sus contratos temporales y la media jornada laboral, condiciones que van ligadas al cuidado del hogar y de los/as hijos/as. Actualmente, las condiciones laborales de la mujer están mejorando, aunque todavía existen grandes diferencias respecto al sector masculino según el estudio realizado en este trabajo.