Resumen: Los sistemas extensivos de producción de vacas nodrizas están expuestos a grandes variaciones en la disponibilidad y calidad de alimentos a lo largo del año. Esto puede verse agravado como consecuencia del cambio climático, ya que las alteraciones en temperatura y precipitaciones y una mayor frecuencia de fenómenos extremos pueden dar lugar a periodos de escasez de alimentos de manera más o menos repetida. En este contexto, se hace necesario la búsqueda de animales que afronten y se recuperen rápidamente de dichas restricciones, además de profundizar en el conocimiento de los mecanismos que desencadenan la respuesta adaptativa y los factores individuales de los que depende. El objetivo de la presente tesis fue evaluar la resiliencia en vacas nodrizas lactantes, para lo que se estudió su respuesta de adaptación ante periodos cortos e intensos de restricción-realimentación en diferentes meses de la lactación. Para ello se alimentaron 32 vacas con una dieta formulada para cubrir el 100% de sus necesidades energéticas y proteicas desde el parto hasta el cuarto mes postparto, exceptuando las fases de restricción, en las que la dieta cubrió solo el 55% de dichas necesidades. En el segundo, tercer y cuarto mes de lactación las vacas se sometieron a periodos cortos de restricción (4 días) y realimentación (4 días), y se evaluó la repercusión del mes de lactación sobre sus rendimientos y su metabolismo. En el cuarto mes de lactación se realizaron tres retos nutricionales consecutivos (4 días) con 3 días de recuperación, para evaluar una potencial habituación ante una perturbación repetida. Dada la elevada variabilidad individual, se agrupó a las vacas en función de su respuesta ante los cambios de dieta. Para ello se modelizaron las curvas de la producción de leche y la concentración plasmática de ácidos grasos no esterificados (NEFA) y ß-hidroxibutirato (BHB) en las vacas sometidas a la restricción-realimentación en los tres meses de lactación y también en los tres retos consecutivos. De estas curvas se obtuvieron nuevas variables, a partir de las cuales se identificaron dos perfiles de respuesta metabólica: alta y baja. Las vacas del grupo de alta respuesta metabólica tuvieron mayor producción de leche, concentración plasmática de NEFA y BHB y respondieron más intensamente a la restricción, lo que indicaría una mayor movilización lipídica, que las de baja respuesta. Esto sugiere que la respuesta fue impulsada por el potencial lechero de las vacas y que, a pesar de su mayor producción de leche, las primeras fueron capaces de activar las vías metabólicas adecuadas para responder y recuperarse del desafío. En los retos repetidos, las vacas del grupo de alta respuesta tuvieron mayor producción de leche, con respuesta más rápida ante cambios en la dieta, y mayor concentración de NEFA y BHB en los dos primeros retos que las vacas de baja respuesta metabólica. El mes de lactación afectó a todos los parámetros evaluados, observándose una disminución tanto en la producción de leche como en las concentraciones basales (previas a los retos) de algunos metabolitos plasmáticos a medida que avanzaba la lactación. En la mayoría de los parámetros el efecto de la restricción dependió del mes de lactación. En cuanto a la leche, la restricción alimenticia indujo una pérdida de producción, disminución del contenido en proteína y aumento de la urea, de diferente magnitud en los distintos meses. Las concentraciones plasmáticas de NEFA aumentaron con la restricción en los tres meses, mientras que las de BHB y urea sólo aumentaron en el mes 4, y recuperaron sus valores basales durante la realimentación. A pesar del escaso efecto en la cantidad de grasa de la leche, la restricción afectó a su composición en ácidos grasos. Se observó una disminución inmediata de los ácidos grasos saturados, de novo (C4 a C15:1) y mixtos (C16:0+C16:1), mientras que los ácidos grasos mono-, poli-insaturados y de movilización (>C17:0) aumentaron durante la restricción. Los cambios se revirtieron inmediatamente durante la realimentación. Estos cambios se correlacionaron estrechamente con las diferencias en el balance energético y la concentración plasmática de NEFA. En cuanto a la respuesta ante los retos repetidos, la restricción disminuyó la producción de leche en mayor proporción tras el primer reto, mientras que la urea de la leche respondió por igual en todas las repeticiones, sin afectar de manera clara al resto de los componentes de la leche. Las concentraciones plasmáticas de NEFA, BHB (solo en las vacas de alta respuesta) y urea se incrementaron en los tres retos de manera similar durante la restricción. Al final del experimento, las vacas recuperaron los valores basales en todos los casos. Estos resultados sugieren que las vacas de carne utilizan diferentes estrategias de adaptación para hacer frente a los retos nutricionales a medida que avanza la lactación, predominando la movilización de la grasa corporal al inicio y el catabolismo proteico en etapas posteriores. La respuesta metabólica no difirió entre retos repetidos, sin observarse signos de habituación ni de sensibilización. La identificación de vacas con diferentes perfiles de respuesta metabólica ante una reducción en el aporte de nutrientes puede ser útil tanto para la toma de decisiones en la explotación, como para la selección de animales más resilientes ante las variaciones en la disponibilidad de recursos alimenticio.