Resumen: En mi trabajo sobrevivir siendo esclava: mi cuerpo ¿prisión o libertad?, indagamos acerca de la normatividad corporal, se profundiza en la nociva influencia de las redes sociales en la percepción del cuerpo humano. Estos medios modernos, aunque democratizan la información, también acentúan estándares inalcanzables de belleza, moldeando la autoimagen de millones de usuarios. Además, tratamos referentes tanto de personas comunes hasta figuras públicas, observando que ambas comparten experiencias de marginación y estigmatización, revelando una sociedad obsesionada con la delgadez y dispuesta a castigar cualquier desviación de esta norma. La presión social para alcanzar un "cuerpo perfecto" es incesante y agobiante, con un ideal estético que parece cada vez más inalcanzable y artificial. Este ideal no solo impacta la salud mental de las personas, sino que también distorsiona la realidad de lo que es un cuerpo. El llamado "modelo curvy" se presenta como una alternativa inclusiva, pero a menudo resulta ser una falacia. Más que una verdadera aceptación de la diversidad corporal, muchas veces este modelo es una táctica de mercado basado en el populismo barato que sigue promoviendo figuras estilizadas, perpetuando así el mismo ciclo de insatisfacción e irrealidad. En resumen, mi trabajo subraya la urgencia de cuestionar y transformar estos estándares de belleza, promoviendo una visión más inclusiva y saludable del cuerpo, donde la diversidad sea celebrada y no castigada.