Resumen: En dicho trabajo se realizará una reinterpretación de la cuestión religiosa en Marx con la que descubriremos que el análisis marxista no anula necesariamente el fenómeno religioso: las tradiciones existentes en una comunidad se infiltran en todos los estratos de ésta y constituyen, en mayor o menor medida, un corpus doctrinal definido y concreto, pudiendo llegar incluso a “moldear” el modo de producción. Siguiendo esta estela, pondremos en tensión distintos tipos de religiones con el modo de producción capitalista y la propuesta marxiana para establecer relaciones de afinidad u hostilidad. Nuestra propuesta para reinterpretar la cuestión de la religión en el marxismo es partir de Enrique Dussel y su desplazamiento del término ateo desde “negación de la existencia y esencia de Dios” hasta “negación del sistema fetichizado”, englobando a Marx en este nuevo tipo de ateísmo. Nuestra lectura de Dussel será complementada con el proceso de inversión teológica que propone Gustavo Bueno en su libro “Ensayo sobre las categorías de la Economía Política”. Bajo este prisma se nos presenta una nueva interpretación del fenómeno religioso en el marxismo: debido a la inversión teológica se cree que Dios ha sido superado, pues ahora está en el mundo; por tanto, ya no es trascendente sino inmanente; Dios no opera “más allá”, opera en la tierra, por lo que toda crítica atea debe ir dirigida hacia el estado de cosas imperante en el hic et nunc. Asumido esto estudiaremos la relación base-superestructura marxista para dilucidar si es unidireccional o si elementos existentes en la “superestructura” pueden condicionar a la “base”. Esto adquiere relevancia en tanto que si fuera unidireccional los fenómenos culturales como la religión quedarían enclaustrados en la forma de la “superestructura” y sin capacidad de acción, siendo un mero reflejo de la “base”. Sin embargo, si llegamos a la conclusión de que la relación es recíproca podemos comenzar a analizar los puntos de conexión y desconexión entre religiones y modos de producción. Para estudiar dicha relación nos serviremos de los mismos Marx y Engels. Una vez comprendido todo esto pondremos en tensión distintos tipos de religión con el modo de producción capitalista y marxista. De aquí no trataremos de extraer relaciones de identidad o exclusión, sino de afinidad electiva (de refuerzo mutuo) o de hostilidad. Las religiones (o tradiciones) en cuestión son: el protestantismo, el confucianismo y el catolicismo.