Resumen: A través de la documentación existente hemos intentando reconstruir en esta Tesis Doctoral los vericuetos y el devenir de la familia de Jesús el Nazoreo desde inicios del siglo I hasta el siglo III de nuestra era. Según la investigación realizada, hacia el año 30 tras la muerte por sedición de Jesús el Nazoreo, su familia pasó de la más absoluta incredulidad hacia su predicación a ser conscientes de su naturaleza mesiánica después de la experiencia de Santiago con el Resucitado. Este cambio de paradigma llevó al grueso de la familia a desplazarse temporalmente a Jerusalén donde a partir de las profecías veterotestamentarias estaba prevista la ¿¿¿¿¿¿¿¿ inmediata de Jesús dentro de la definitiva era mesiánica acompañada de la irrupción del Día de Yahveh. Cuando llegaron a Jerusalén, los integrantes de la familia liderados por Santiago, fueron conscientes del papel dirigente de Pedro y los Doce al frente de la comunidad. Fue a raíz de esa circunstancia cuando elaboraron un discurso para poder presentarse ante el resto de miembros como los verdaderos y legítimos herederos de la predicación de su hermano Jesús. Para ello, no dudaron en elaborar una genealogía davídica de Jesús, según la cual, ellos también eran descendientes de la estirpe real davídica. Paralelamente, aprovecharon algunas de las historias difamatorias circulantes por entonces sobre la familia herodiana, para cuestionar el carácter ilegítimo de la monarquía. De esta manera, los miembros de la familia de Jesús, a través de un proyecto mesiánico davídico, se postulaban como los verdaderos herederos al trono judío, circunstancia que les acarreó graves problemas tanto con las autoridades locales (martirio de Santiago) como con las romanas (martirio de Simeón), quienes veían a los miembros de la familia como los parientes directos o descendientes de un sedicioso, cuyas pretensiones regias habían sido ya castigadas en su día con la pena capital. Además, la investigación ha buscado reconstruir la sucesión de conflictos internos - con otras comunidades judeo-cristianas de cuño helenista - como externos, con el judaísmo ortodoxo, para intentar hallar la relevancia del grupo familiar en el seno del cristianismo primitivo. Una hegemonía, cuya vigencia estuvo muy ligada al devenir de las dos guerras judías (66-70 y 132-135). A partir de entonces, y a medida que la proto-ortodoxia afianzó su terreno y se fue adueñando de la situación, el proyecto mesiánico de la familia de Jesús fue paulatinamente vaciado de significado y edulcorado; por otra parte, sus personalidades más relevantes fueron domesticadas en aras de la difusión del mensaje dominante, alejándolas de su originario mensaje nacionalista judío.