Resumen: La discapacidad intelectual ha sufrido una evolución en su definición y concepción, algo que ha afectado además a la manera de considerar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, teniendo en cuenta también su punto de vista en cuanto a la misma. Esto ha hecho florecer la cuestión de las discrepancias entre las distintas percepciones, la del informante y la de la propia persona con discapacidad. El estudio, realizado con la escala de calidad de vida INICO (Verdugo et al., 2013) y en el que participaron un total de 44 personas divididas de manera equitativa entre familiares y personas con discapacidad, tiene el objetivo de evaluar esas diferencias y observar si existen variables influyentes en las mismas, tales como edad y género de los individuos. Los análisis realizados no ofrecen resultados significativos en las discrepancias entre perspectivas, ni en la influencia del género en esas diferencias, sin embargo, la edad sí produce cambios en la amplitud de las discrepancias. Como conclusión, destaca la necesidad de tener en cuenta la opinión de personas con discapacidad en temas que conciernen a su propia calidad de vida y también en los servicios y prestaciones ofrecidos.