Resumen: Introducción: El ciclo menstrual es un proceso fisiológico que conlleva una serie de alteraciones morfofuncionales y fluctuaciones hormonales periódicas en la mujer. Estos cambios pueden tener efectos en diversos ámbitos de su vida, entre los que se incluye el rendimiento en la actividad física. Esta influencia puede deberse a varios factores, entre ellos el resultado de las diferentes fases del ciclo menstrual en el músculo. Objetivos: Evaluar las implicaciones que tienen los cambios fisiológicos que ocurren en el organismo de las mujeres durante las fases del ciclo menstrual sobre la masa, la fatiga y la fuerza muscular. Además, estudiar el papel de las hormonas sexuales en esta relación y la repercusión de la misma en el deporte femenino. Métodos: Se realizó una revisión narrativa con enfoque sistematizado de la literatura científica, aplicando criterios PRISMA. Se llevó a cabo una estrategia de búsqueda en bases de datos relevantes, como Pubmed, Cochrane y BVS. Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión previamente definidos para seleccionar los artículos que relacionaran el ciclo menstrual con los parámetros musculares estudiados.
Resultados: No se halló relación entre el ciclo menstrual y la masa muscular en los artículos analizados. De los 5 artículos que investigaron la fatiga muscular, 3 hallaron implicaciones de las fases menstruales en esta. En cuanto a la fuerza muscular, 5 de los 13 estudios analizados hallaron una relación con el ciclo menstrual. Conclusión: Existe gran controversia entre la literatura que estudió las implicaciones del ciclo menstrual en la masa, la fatiga y la fuerza muscular. Sin embargo, la mayor parte de los artículos que sí hallaron un impacto significativo de las fases del ciclo en los parámetros musculares estudiados, indican que el trabajo muscular es mayor durante la fase folicular tardía y ovulatoria, donde el nivel de estrógeno es alto, y este rendimiento muscular es menor durante la fase lútea y menstrual, con niveles bajos de estrógeno o altos de progesterona. A pesar de ello, parecen no existir evidencias científicas suficientes que respalden la adaptación del plan de entrenamiento a cada fase del ciclo menstrual para un mejor desempeño deportivo.