Resumen: El 19 de abril de 2018, el historiador del arte y padre jesuita Fernando García Gutiérrez emprendió un nuevo viaje, dejándonos un legado académico y humano difícilmente igualable. Nuestro querido maestro pertenecía a ese pequeño grupo de españoles de extraordinaria categoría intelectual y amplia formación que, en el periodo de posguerra, partieron como misioneros hacia Japón y que, tras residir durante largos años en el archipiélago, fueron regresando desde comienzos de los años setenta
del siglo XX a su país de origen, donde comenzaron a desarrollar una importante labor de difusión del conocimiento de la cultura nipona, que iluminó el, por entonces, oscuro panorama de los estudios sobre esta civilización. Federico Lanzaco, Antonio Cabezas, Jesús González Vallés, José María Ruiz, Fernando Rodríguez Izquierdo y Fernando García Gutiérrez, entre otros, deben considerarse, sin duda, los pioneros de la japonología en España, por ser los primeros estudiosos que, manifestando un interés científico real por la historia, la sociedad, el pensamiento, las religiones, la literatura o el arte de Japón, accedieron a la formación y experiencias necesarias para poder abordar un trabajo sobre estos temas con método y rigor académicos. Sus labores misioneras les permitieron sumergirse en la realidad, la vida, las costumbres y las manifestaciones culturales del pueblo que los acogió, su dominio de la lengua y escritura nativas les brindó la oportunidad de consultar fuentes y textos japoneses y asimilar a las enseñanzas de sus maestros nipones, y su curiosidad intelectual y vocación por el estudio les impusló a alcanzar un conocimiento más penetrante de Japón; una comprensión que, además, les llevó a apreciar y amar su civilización y a sentir la necesidad de transmitir sus valores, realizaciones y logros a sus compatriotas españoles. Todos los que nos dedicamos actualmente en España al estudio del País del Sol Naciente tenemos una deuda impagable con esta generación; pero los que nos movemos en el ámbito de sus producciones artísticas debemos, de una forma muy especial, una eterna gratitud al padre jesuita Fernando García Gutiérrez quien, con toda justicia, hemos de reconocer como el padre de los estudios de arte nipón en nuestro país. Idioma: Español DOI: 10.5209/MIRA.60505 Año: 2018 Publicado en: Mirai (Madrid) 2 (2018), 189-217 ISSN: 2531-145X Tipo y forma: Artículo (Versión definitiva) Área (Departamento): Área Historia del Arte (Dpto. Historia del Arte)