Resumen: En el Antiguo Régimen la sociedad estaba sumida en una profunda religiosidad, preocupada por un más allá donde la idea, apuntalada por la Contrarreforma, de la existencia del purgatorio, exigía la búsqueda de tácticas que permitieran sortear o, al menos, acortar, en el mayor tiempo posible, una estancia de sufrimiento en el mismo. Esta estrategia pasaba por la práctica de una vida piadosa y confiar en la solidaridad familiar, tras la muerte. Una sociedad que también perseguía la visibilidad y notoriedad social y que no escatimaba, dentro de sus posibilidades, los medios necesarios para hacer patente su estatus. Y nada más eficaz que la convergencia de ambos intereses. La institución de capellanías eran la apuesta ideal, al aunar la búsqueda de la salvación eterna con la ayuda de la familia y la promoción social, personal y de su estirpe.