Resumen: En el Ejército de Tierra, como en el resto de las empresas civiles u organizaciones, dependen del factor humano. Las personas son la base del funcionamiento del ejército además de su mejora; por ello, es necesario conocer las cualidades, aptitudes y el rendimiento en el desempeño operativo de los que lo forman con el fin de premiarles por hacer las cosas bien o de desarrollar el potencial y las capacidades de cada uno de los militares. Para cumplir esto, el Ejército de Tierra lleva años realizando el llamado IPEC (Informe Personal de Calificación) en el que el superior jerárquico evalúa el desempeño, las cualidades y el prestigio del calificado en el año que se produce el informe. Pero este modelo presenta una serie de imperfecciones generando controversia entre los miembros de las Fuerzas Armadas debido a la subjetividad de algunos conceptos a evaluar, una media forzosa que limita las evaluaciones reflejando una nota alejada del desempeño real, así como el gran peso que posee a la hora de cambiar de destino o ascender. El objetivo de este proyecto es proponer un modelo de desarrollo profesional más adecuado al ejército, en especial a las Unidades de la fuerza, que supla las carencias del actual modelo: mayor objetividad garantizando libertad de evaluación sin ceñirse a una media. Para alcanzar este objetivo, se ha realizado un estudio de la evolución de los modelos de IPEC que ha tenido el ejército, reflejando una carencia en la cultura de la evaluación del desempeño. Se han realizado una serie de entrevistas a personal cualificado del tema, a calificadores y calificados; se lanzó una encuesta para conocer la opinión general del IPEC y se hizo un análisis comparativo con otros modelos ajenos al ejército tanto dentro como fuera de España. Por último, se realizó un análisis DAFO para mostrar las debilidades que posee el sistema actual y abordarlas en la propuesta, así como apoyarme en las posibles fortalezas que tenga. Finalmente se presenta la propuesta, siendo un informe nuevo que garantice la objetividad en la evaluación teniendo en cuenta otros aspectos palpables como las calificaciones en las pruebas físicas y las veces que el calificado sale de maniobras (en los casos que el calificado, en función de su destino o puesto táctico, no vaya de maniobras poseerá otros porcentajes en la evaluación), de esta forma se quita peso a la evaluación subjetiva de conceptos y está más basada en la práctica. También se encarga de normalizar las notas en base a la media obtenida en el batallón o junta de evaluación a la que pertenezca y a la media a la que ceñirse, logrando así que el calificador pueda evaluar con total libertad y eliminando los diferentes criterios de evaluación u opiniones. Con todo esto se consigue hacer el proceso de evaluación más justo y que logre reflejar el desempeño real de cada uno.