Abstract: Las mujeres supervivientes de cáncer de mama experimentan diversos efectos secundarios relacionados con la propia enfermedad y el tratamiento; entre estos, las alteraciones en los patrones de sueño-vigilia son uno de los más prevalentes. El objetivo del presente estudio fue valorar el efecto que un programa de ejercicio físico de 16 semanas de duración tenía sobre la calidad y trastornos de sueño en un grupo de 15 mujeres supervivientes de cáncer de mama. Se hizo una valoración inicial de su calidad de sueño subjetiva, mediante el cuestionario de Pittsburgh, y otra objetiva mediante actigrafía, que se repitieron tras finalizar el programa de ejercicio físico para analizar los posibles cambios en la calidad y en sus patrones de sueño. El programa de entrenamiento constaba de 4 sesiones, 2 sesiones dirigidas de entrenamiento funcional combinado y 2 sesiones asesoradas de resistencia aeróbica. Como consecuencia del confinamiento provocado por la pandemia del COVID-19, los entrenamientos funcionales de fuerza resistencia pasaron a ser dirigidos online y los de resistencia aeróbica fueron asesorados y emitidos por vías telemáticas o mediante entrega de vídeos semanales. Tras las 16 semanas de programa de ejercicio físico se analizaron los datos mediante T-student o Wilcoxon, obteniendo cambios significativos en la duración de los despertares nocturnos, siendo estos mayores en el post-test (pre-test 0,17; post-test: 0,25; p=0,027). La escasez de estudios relacionados con ejercicio físico-tratornos de sueño y cáncer incremente la necesidad de que se investigue más sobre este campo para determinar si el ejercicio físico provocaría un cambio en los patrones de sueño.