Resumen: La Orden de San Juan de Jerusalén organizó y gestionó durante siglos una vasta de red de propiedades y enclaves por toda Europa. La administración de dichos territorios pasaba por la explotación económica, la atención administrativa, defensiva y religiosa de sus habitantes. En el caso de Añón de Moncayo, dicha relación entre Orden y municipio dio lugar a una importante labor de mecenazgo edilicio, donde la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es el ejemplo que ha llegado hasta el día de hoy en estado más completo. Este edificio, que fue la base de la cesión inicial del pueblo a los caballeros de San Juan en el siglo XII, es dónde encontramos un mayor esfuerzo por su adecuación y conservación a través del paso del tiempo; esfuerzo a través del cual podemos referir un ejemplo de la labor patrimonial de la Orden hasta sus último años.