Abstract: Las emociones, pensamientos y conductas, forman parte de un sistema interdependiente, que regula nuestro comportamiento y determina cómo interactuamos con los demás. En el caso de los niños diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA), estas interacciones, y todos los procesos que conllevan, pueden convertirse en un desafío en su vida diaria. El TEA, es un trastorno del neurodesarrollo, se caracteriza por dificultades en la comunicación y la interacción social, lo que implica una serie de dificultades claves para la interacción social como, la interpretación de emociones y el lenguaje no verbal. Hoy en día, este trastorno afecta a un pequeño, pero creciente, porcentaje de la población infantil, con mayor prevalencia en niños que en niñas. En respuesta a estas necesidades, se ha desarrollado “Mi TOM”, un programa de ocho sesiones, cuyo objetivo general es el desarrollo de la Teoría de la Mente en los niños autistas, mejorando sus habilidades sociales y cognitivas para facilitar una interacción social más efectiva.