Resumen: Las emociones en el ámbito educativo resultan imprescindibles para nuestro crecimiento y desarrollo personal y, por tanto, en la manera en la que influyen en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje. La educación emocional debería de darse de manera continua y permanente a lo largo de la vida para conseguir que los alumnos/as lleguen a ser emocionalmente competentes para tener un control y manejo adecuado ante las situaciones del día a día. La modalidad del trabajo es de carácter teórico-práctico puesto que he realizado una investigación teórica en la didáctica de las emociones, la inteligencia emocional y la educación emocional. Posteriormente, he diseñado una unidad didáctica de quince sesiones prácticas, enfocadas a cuatro emociones como son la tristeza, el amor, la sorpresa y el miedo.