Resumen: La parada cardiorrespiratoria (PCR) en una de las principales causas de muerte a nivel mundial. En la monitorización del paciente el ritmo registrado más frecuente, entre un 25 y un 75% es la fibrilación ventricular (FV). El tratamiento de la PCR presenciada, es el inicio inmediato de las maniobras de resucitación, básica o avanzada, que garantice una adecuada perfusión cerebral y del resto de órganos con el objetivo de minimizar secuelas posteriores1.
Presentamos el caso de un varón de 56 años, exadicto a drogas por vía parenteral y fumador, con antecedentes de infección por virus de la hepatitis C (en tratamiento con glecaprevir/pibrentasvir), insuficiencia mitral moderada-severa, insuficiencia cardiaca y EPOC GOLD A.
Fue atendido en su centro de salud por disnea de varios días, 4 días de evolución, con test rápido de SARS-CoV-2 negativo. Durante la consulta sufrió una PCR, donde se registró una fibrilación ventricular (FV) y posteriormente una «torsade de pointes». Se iniciaron maniobras de resucitación avanzada con hasta 24 desfibrilaciones, administración de 5 mg de adrenalina, 900 mg de amiodarona e intubación orotraqueal. Recuperación del ritmo cardiaco con salida en ritmo sinusal sin alteraciones de la repolarización.
Durante el traslado, sufrió nueva FV, que revirtió con 2 desfibrilaciones y requirió inicio de perfusión de dopamina por inestabilidad hemodinámica.
A su llegada a la unidad de cuidados intensivos, se realizó coronariografía donde se visualizaron unas arterias coronarias sin lesiones. La ecocardiografía transtorácica demostró una fracción de eyección del 56% sin asimetrías segmentarias e ... Idioma: Español DOI: 10.1016/j.medcli.2020.11.027 Año: 2021 Publicado en: Medicina clinica 157, 10 (2021), e331-e332 ISSN: 0025-7753 Factor impacto JCR: 3.2 (2021) Categ. JCR: MEDICINE, GENERAL & INTERNAL rank: 75 / 172 = 0.436 (2021) - Q2 - T2 Factor impacto CITESCORE: 1.8 - Medicine (Q3)