Resumen: El ideario colectivo nos ha dejado una imagen de Cicerón en la que el serio y austero orador se funde también en una personalidad sobria y, en definitiva, aburrida. Nada más lejos de la realidad: Cicerón fue posiblemente uno de los individuos con mayor sentido del humor de la Roma republicana, capaz de las respuestas más rápidas e ingeniosas. El Arpinate no tenía ningún reparo en asaetear con estas contestaciones mordaces a los personajes más ilustres de su tiempo, como Julio César, Pompeyo Magno o Clodio. Estos episodios se encuentran recogidos en las obras de diferentes autores, griegos y latinos, y conforman lo más similar que tenemos al género perdido de los Facete dicta. En el presente trabajo se propone una traducción y un comentario de cada uno de estos textos en latín, explicando las referencias políticas y sociales que hacen que cada pasaje tenga su gracia.